Un arma de dos filos, puede ser tan alentadora y tan lastimera… aunque pocas veces la vemos de esa forma, la esperanza siempre se pinta de colores brillantes que nos encandilan y quedan marcados en nuestra memoria, en nuestra mente, como algo hermoso y deslumbrante, esperanza suele ser un sinónimo de espera pero no una espera simple una con ilusión, una confortadora ilusión… llega a entregar poder y consuelo, cuando parece que todo se ha perdido, cuando estamos más desesperados y desolados, es una fiel amiga de los creyentes… no me mal interpreten d los creyentes de que todo puede mejorar de que se puede salir adelante, nos ayuda a creer que podemos superar momentos difíciles, que el mañana habrá una oportunidad de hacerlas cosas mejor, y hasta algunos llegan a creer que ese alguien especial esta en un lugar mejor…
¿Qué puede tener eso de malo?, pues como todo tiene un lado positivo y uno negativo, ¿Qué pasa cuando la esperanza sale de control, cuando es más bien perjudicial que reanimadora?, cuando crea una falsa ilusión y provoca que nos aferremos a ella, para luego caer en la triste realidad, por que la vida es así, las cosas no siempre mejoran, algunos errores son irreparables y algunos sueños son inalcanzables y la esperanza nos puede llevar a hacer castillos en el aire y luego caer de golpe y sin paracaídas, ahí es cuando la esperanza se torna de gris, si no te suena familiar pues… que tal el típico… “creo que deberíamos darnos un tiempo, quizá las cosas se mejores”, “mejor dame tu numero yo te llamo” oohh pero mi favorito “ ¿Cuándo debería llamar para ver lo del puesto?… Nosotros nos comunicamos con usted…” y que haces como fiel seguidor de la esperanza… te quedas “esperando” y lo peor nada sucede, y quizá nada sucederá…
Mientras hay vida, hay esperanza.Teócrito. (310 a. C. - c. 260 a. C) Poeta griego
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes.Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.
Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.Samuel Johnson (1709-1784) Escritor inglés.

